La Palma.

La travesía en el mar que vivo, por el océano que surco, enfiló el norte. Con este rumbo en la rosa de los vientos y partiendo del sur de Tenerife, si a babor asoma la pirámide estilizada del Teide (intento descarado de la tierra de acercarse al cielo) y a estribor caen vertiginosos los barrancos del levante gomero, el destino solo puede ser la isla que dicen bonita.

LA gomera

E la nave va… y en la busqueda de la Emoción  vamos yendo cada día con más deseo, el mismo con el que huimos del teatro de las representaciones vacias, creo la verdad de los que cuidan las mil terriñas del vino, los que interpretan sus lares y luego los embotellan para nuestro placer, para nuestra sed, para nuestro sustento de vida.

La isla bonita, para mi también de la calma, donde la tranquilidad existe entre el erizado y sinuoso de una geografía vibrante, de vida y de colores con todas las tonalidades, tranquilidad que se impone atravesando toda la vida no geológica de la isla.

Con esta misma identidad el acento palmero me pareció el más fino y elegante de todas las ínsulas. Suave entonación y cariñoso ritmo en las palabras que se suceden como una música que no merece ser interrumpida.

Además de esta calma contagiosa, en la viticultura palmera destaca el protagonismo femenino: Eufrosina (Vinos El Níspero) por la puesta en valor de una albillo minusvalorada, su hermana Onésima (Vinos Vitega) en la defensa de los Viños de Tea, que épocas recientes fueran ensuciando con elaboraciones deficientes y por eso mismo despreciados por los mismos palmeros. Y Victoria Torres…

la palma

La viticultura palmera de cepiñas diversas (Albillo criollo, sabro, bujariego, gual, marmajuelo, tintilla, negramoll, listan prieto, bastardo, almuñecar, listan blanco y negro…) que desde Europa allí se aposentaron habitando vidueños tradicionales, donde conviven juntas, mezclados con los viñedos contemporáneos, esa especie de apartheid donde son plantadas por su apellido. La cultura de la vitis tiene en la isla espacios diferenciados: al noroeste Garafía y Tijarafe, en el sur Fuencaliente y Mazo en el este.

Las viñas de Fuencaliente ascienden desde los 300 metros de las bases volcánicas del Teneguía y del San Antonio hasta los más de mil metros entre los bosques desde los que arranca la espina dorsal volcánica de la mitad sur de la isla. De arrastrarse sobre el picón a elevar el tronco entre el pino canario. Los pagos más emblemáticos de Fuencaliente son Los LLanos negros, las Machuqueras y Las Caletas, auténticos crus que la sensibilidad de Carlos Lozano (Bodegas Teneguía) y de Victoria (Bodegas Matías i Torres) harán que veamos en las copas sus reflejos asomar.

la palma10

la palma14

Victoria Torres llevaba cinco años en la estela de su padre, acumulando la experiencia que le iba legando, complementandola con esa sensibilidad que desprende desde la primera sonrisa con la que te recibe, y un instinto creativo evidente. Sensibilidad y creatividad natural que ahora siente la sensación de vacio que deja el padre y el vértigo del camino que está empezando a recorrer en solitario.Transmite la pasión que emociona. Posee eso que sustenta a los vinos que a mi más me emocionaron en la vida: el fruto de la experiencia de los ancestros, de las generaciones que fueron transmitiendo su experiencia con fundamento y orgullo, unido al instinto y la sensibilidad de los viticultores que recogen ese legado.

la palma8

Victoria se mueve con ternura entre las cepas de Fuencaliente, por los parajes de los Llanos Negros o las Machuqueras, todos ellos esculpidos por los volcanes Teneguía y San Antonio, o por las viñas escondidas en los bosques que coronan las medianías por encima de la villa. Igualmente en la bodega entre las barricas, varias de ellas viejas de castaño, y un lagar usado!! que gusto da mirar un lagar tintado después de cientos de elles como simples adornos.

Ternura que luego bebemos en la copa. Vinos elegantes y femeninos, o, para quien no entienda esta definición, la sensación de aromas sutiles pero profundos en un cuerpo fino que pasa con maneras elegantes, estilo que no satura ni recarga en ningún sentido, que no necesita fuegos de artificio ni músculo para dejar poso. Con todos sus vinos tuve esa sensación, tanto en las diferentes versiones del negramoll, variedad que trabaja con devoción, que reposaban en las barricas: el negramoll de la zona alta y boscosa más frutal y balsámico, o el carácter más acusado del que crece sobre el picón mirando el mar desde las faldas del volcán Teneguía, o el que viene de la vecina villa de Mazo que parece una mezcla de los dos anteriores con más complejidad y longitud, el Albillo criollo fresco de aromas nítidos y limpios, el dulce de negramoll que fluye sin ninguna pesadez, y la maravilla de la malvasía.

la palma3

Carlos Lozano en Bodegas Teneguía tiene una labor menos fácil por el volumen que elabora, alrededor de las trescientas mil botellas, gestionando una vendimia que en esta isla resulta más complicada de lo que parecería por su tamaño: un elevado número de viticultores esparcidos por toda la isla, de norte a sur, con diferentes alturas en cada punto geográfico (de los 300 a los 1500 m.) y con una variopinta familia varietal.  Por ello la vendimia se alarga más de dos meses.

Los vinos Teneguía son fieles a su territorio: atlánticos y varietales, con una relación calidad precio impresionante. Pero Carlos aún no destapo el jarro de las esencias, guarda en barricas y en varios depósitos vinos de los pagos más emblemáticos elaborados por separado y algunos blancos con tiempo… sorprenderán. Capítulo a parte son las naturalmente dulces Malvasías, las más brillantes del archipiélago.

la palma11

La Palma está cogiendo impulso para profundizar en su potencial y mostrar la identidad de las diferentes terriñas. Por eso lo que bebemos ahora es el anuncio de los vinos que vendrán, un camino apasionante. Carlos y Victoria están en ese sendero. Pero ya hay algúna historia nueva por el norte y el proyecto de formar a los nuevos viticultores, y ahí está el amigo Borja Pérez (Ignios) impartiendo diferentes cursos de la mano del consejo regulador. Por eso habrá que estar atentos a los vinos que vayan saliendo, o volver más veces a la isla bonita y calmosa.

En el claustro de la Catedral de Tui esperamos a Victoria (Matías i Torres) y a Carlos (Teneguía) para que la Emoción sea con ellos.

La Palma

A travesía no mar que vivo, polo océano que surco, enfilou o norte. Con este rumbo na rosa dos ventos e partindo do sur de Tenerife, se a babor asoma a pirámide estilizada do Teide (intento descarado da terra de achegarse ó ceo) e a estribor caen vertixinosos os barrancos do levante gomero, o destino so pode ser a illa que din bonita.

LA gomera

E la nave va… e na busca da Emoción imos indo cada día con máis desexo, o mesmo co que fuximos do teatro das representacións valeiras, so creo na verdade dos que coidan as mil terriñas do viño, os que interpretan os seus lares e logo os engarrafan para o noso pracer, para a nosa sede, para o noso sustento de vida.

A illa bonita, para min tamén da calma, onde a tranquilidade existe entre o erizado e o sinuoso dunha xeografía vibrante, de vida e de cores con todas as tonalidades, tranquilidade que se impón atravesando toda a vida non xeolóxica da illa.

Con esta mesma identidade o acento palmero pareceume o máis fino e elegante de todas as ínsulas. Suave entonación e agarimoso ritmo nas palabras que se suceden coma unha música que non merece ser interrumpida.

Ademáis desta calma contaxiosa, na viticultura palmera destaca o protagonismo feminino: Eufrosina (Vinos El Níspero) pola posta en valor dunha albillo minusvalorada, a súa irmá Onésima (Vinos Vitega) na defensa dos Viños de Tea que as épocas recentes foran ensuciando con elaboracións deficientes e por iso mesmo despreciados polos mesmos palmeiros. E Victoria Torres…

la palmaEufrosina

A viticultura palmeira de cepiñas diversas (Albillo criollo, sabro, bujariego, gual, marmajuelo, tintilla, negramoll, listan prieto, bastardo, almuñecar, listan blanco y negro…) que desde a Europa alí se apousentaron habitando vidueños tradicionais, onde conviven xuntiñas, mesturados cos viñedos contemporáneos, esa especie de apartheid onde son plantadas polo seu apelido. A cultura da vitis ten na illa espazos diferenciados: ó noroeste Garafía e Tijarafe, no sur Fuencaliente e Mazo no leste.

As viñas de Fuencaliente ascenden desde os 300 metros das bases volcánicas do Teneguía e do San Antonio ate os máis de mil metros entre os bosques desde os que arranca a espiña dorsal volcánica da metade sur da illa. De arrastrarse sobre o picón a elevar o tronco entre o pino canario. Os pagos más emblemáticos de Fuencaliente son Los LLanos negros, las Machuqueras e Las Caletas, auténticos crus que a sensibilidade de Carlos Lozano (Bodegas Teneguía) e de Victoria (Bodegas Matías i Torres) farán que vexamos nas copas os seus reflexos asomar.

la palma8

Victoria Torres levaba cinco anos na estela do seu pai, acumulando a experiencia que lle iba legando, complementandoa con esa sensibilidade que desprende desde o primeiro sorriso co que che recibe, e un instinto creativo evidente. Sensibilidade e creatividade natural que agora sinten a sensación de vazio que deixou o seu pai e o vértigo do camiño que está empezando a percorrer en solitario.Victoria transmite a paixón que emociona. Posúe iso que sustenta aos viños que máis me teñen emocionado: o froito da experiencia dos devanceiros, das xeneracións que foron transmitindo a súa experiencia con fundamento e orgullo, xunguido ao instinto e a sensibilidade dos viticultores que recollen ese legado.

la palma10

Las Machuqueras (volcáns Teneguía á dereita e o San Antonio á esquerda) e Los Llanos Negros

la palma14

Victoria móvese con tenrura entre as cepas de Fuencaliente, polos paraxes de los Llanos Negros o las Machuqueras, todos eles esculpidos por los volcanes Teneguía y San Antonio, ou polas viñas escondidas nos bosques que coroan as medianías por enriba da vila. Igualmente na adega entre as barricas, varias delas vellas de castiñeiro, e un lagar usado!! que gusto da mirar un lagar tintado despois de centos deles coma simples adornos.

Tenrura que logo bebemos na copa. Viños elegantes e femininos, ou, para quen non entenda esta definición, a sensación de aromas sutiles pero profundos nun corpo fino, que pasa con maneras elegantes, estilo que non satura nin recarga en ningún sentido, que non necesita lumes de artificio nin músculo para deixar pouso. Con todos os seus viños tuven esa sensación, tanto nas diferentes versións do negramoll, caste que traballa con devoción, que repousaban nas barricas: o negramoll da zona alta e boscosa máis frutal e balsámico, ou o carácter máis acusado do que medra sobre o picón mirando o mar desde as faldras do volcán Teneguía, ou o que ven da veciña vila de Mazo que semella unha mestura dos dous anteriores con máis complexidade e lonxitude, ou cun Albillo criollo fresco de aromas nítidos e limpos, o doce de negramoll que flue sen a pesadez da dozura, e a maravilla da malvasía…

la palma3Carlos Lozano

Carlos Lozano en Bodegas Teneguía ten un labor menos doado polo volume que elabora, o redor das trescentas mil garrafas, xestionando unha vendima que nesta illa resulta máis complicada do que semellaría polo seu tamaño: cun elevado número de viticultores espallados por toda a illa, de norte a sur, con diferentes alturas en cada un dos puntos xeográficos (dos 300 aos 1500 m.) e cunha variopinta familia varietal.  Alóngase a vendima por elo máis de dous meses. Os viños Teneguía son fieis ó seu territorio: atlánticos e varietais, cunha relación calidade prezo impresionante. Pero Carlos aínda non destapou o xarro das esencias, garda en barricas e en varios depósitos elaboracións dos pagos máis emblemáticos elaborados por separado e algúns brancos con tempo… sorprenderán. Capítulo a parte son as naturalmente doces Malvasías, as máis brillantes do arquipélago.

la palma11Lagar en Matías i Torres

La Palma está collendo impulso para profundizar no seu potencial e mostrar a identidade das diferentes terriñas. Por iso o que bebemos agora é o anuncio dos viños que virán, un camiño apaixoante. Carlos e Victoria están nese vieiro. Pero xa hai algunha historia nova polo norte, ademáis do proxecto de formar aos novos viticultores, e ahí está o amigo Borja Pérez (Ignios) impartindo diferentes cursos da man do consello regulador. Por iso haberá que estar atentos aos viños que vaian saindo, ou voltar máis veces á illa bonita e calmosa.

No claustro da Catedral de Tui esperamos a Victoria (Matías i Torres) e a Carlos (Teneguía) para que a Emoción sexa con eles.

Ribeiras do Morrazo

Cara ó Atlántico, cos pés abaneados polas mareas, mollados entre cunchas e o cabelo peiteado pola brisa mariña de profundidade oceánica. Cara ó solpor existe unha viticultura apegada á terriña, de esquelete granítico.

ILLAS-CIES
Existe unha península entre rías cunha proa que enfila o horizonte do solpor coroada por un Facho de pegada telúrica. O Morrazo constitúe ese territorio inserido no medio da xeografía física e vitivinícola das rías baixas oficiais, e faino ademais cunha riqueza sen igual nas outras “subzonas” da d.o., cunha diversidade que poucas bisbarras ou comunas vitivinícolas posúen.
A península de O Morrazo separa duas rías baixas: a estribor e mirando o norte a de Pontevedra, que baña as derradeiras estribacións encepadas do baixo Salnés, mentres que a babor soleadas praias salpican de relucente e finísima area branca emparradiños agarimosos, enchidos de castes morriñentas do solpor, da brisa atlántica, do cheiro fresco das algas repousadas nos areais ou entre os cantís golpeados polo mar.
O Morrazo… de costas a Todo, menos ó Atlántico.
Cando todos os días do ano, estación tras estación, fronte tras fronte e borrasca tras anticiclón e despois dos lusco fuscos máis envolventes do planeta, miramos o por de sol tralas illas Cíes, sabemos que desde esta proa galaica so nos fica enfilar con decisión o futuro, para ir sempre máis alá…
Liñas que reflicten a emoción que sinte un galego das rías máis baixas, desde esta península, acostándose todos os días coa luz do solpor máis melancólico, pero motivante e estimulante, do mundo coñecido.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADonón

 
Definir o terroir dun territorio é o máis doado no mundo viño. Calquer técnico estudiado é capaz de analizar e describir as características que conforman un territorio, o terroir que define a viticultura e que ven definido por un conxunto de factores: clima, microclimas, castes, microfauna, xeografía física, topografía: orientacións, pendentes, alturas, cercanias de bosques, areais ou regatos, xeoloxía. O dificil é a sensibilidade interpretativa ou a creación respetuosa do territorio.
En esencia falamos da presenza permanente do Atlántico, humidade e temperaturas moderadas, co sustrato ganítico que nos viños deixa a súa impronta de estilizada figura e finura aromática, e todo ó través de castes que son quen de transmitir a esencia, a alma da terriña.
No Morrazo conviven a familia dos caiños, entre estos o caiño redondo que polas parroquías de Bueu transformase na estilizada Tinta Femia (o caiño da terra que Sebio e Bernardo coidan no Ribeiro ou a Zamarrica do mestre Mateo e do telúrico Xico na raia) os espadeiros, o loureiro (nas terras de Cangas espadeiro branco) a branca lexítimo, o pedernal, a carabuñeira (famosa no mundo enteiro polo nome que no Portucale ten de touriga nacional, tourigo no seu berce do Dao) sousón, brancellao ou a Oubiña que según Francisco Rego é unha caste tinta do Salnés. Hai cepas vellas de treixadura, moita presenza do albariño e bastante menos de godello e de torrontés (albariño portugués) As diferentes pragas e demais devenires históricos levaron tamén alí o Xerez e o Alicante, así coma os híbridos de producción directa, cunha presenza importante nesta península, sobre todo en Marín e Cangas polo seu acceso á demanda de viños de Pontevedra e Vigo respectivamente, e moito menos en Bueu e Vilaboa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPinténs

 
Na actualidade o viñedo extendese sobre unhas 1.300 hectáreas, con só duas adegas elaboradoras de viño de mesa.
Xa está presentado o proxecto para unha IXP que a Asociación Galega de Viticultura ten desenvolvido da man do activo Xosé Manuel Vilas. Proxecto con todos os datos técnicos e históricos, reseñando as primeiras referencias sobre o cultivo da vide e do comercio de viño que datan do s. XIII e acadando a máxima expansión no XVIII, perfectamente argumentados.
Grazas a eles o tempo traerá para esta vitivinicultura un amparo regulamentario que fará posible visualizar dunha maneira máis clara estas terriñas, agora diluidas no imaxinario do consumidor e do amante do viño nunha nebulosa de viños de furancho, exclusivamente.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACela

 
O Morrazo non é un territorio homoxéneo, existen microespazos dunha riqueza e identidade diferenciada, inimitábel, dunha autenticidade apabullante, como as terriñas de tintos definidos e estilizados, frescos, atlánticos de pura cepa: son os tintos de Cela e doutras parroquias de Bueu onde a Tinta Femia, cachorro ou batorro, da estirpe dos caíños apelidados redondo, é o sinal de identidade, o estandarte dos seus viños, os da cara norteña do Morrazo, bañada polas mareas da ría de Pontevedra, auténticos “Vins de Vila”, nomeadamente o val encovado que forma Cela coa presenza pontifical, esmagadora e feliz para pracer de Nos da Tinta Femia.

CelaCela

 
Nesta mesma banda da península está a Ría de Aldán, e extremándose por fora da Ría de Pontevedra entre a illa de Ons e as Cíes, coma queréndo achegarse a elas nun pequeno chimpo. Nesta pequena ría compartida por Bueu e Cangas moran preciosas viniñas en toda a subzona da parroquia do Hio.
Máis adiante, na banda que se baña na Ría de Vigo, o viñedo cangués vai desde a beleza de Donón ate Moaña. Nesta banda de babor da península e mirando o sur repousa un viñedo dunar único no mundo, coa proa do Morrazo á súa costa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADonón
Desde os areais desta punta onde dominan as castes brancas, máis ou menos douradas, coma o espadeiro branco (loureiro) o albariño, a treixadura ou o albariño portugués (torrontés) vamos pasando pequenas viñas en Cangas e Moaña ate chegar ó fondo da ría, a Vilaboa, alí repousa na prácida tranquilidade da ensinada de San Simón o viñedo máis dinámico e extenso do Morrazo, onde o albariño xa é maioritario e as viñas dormen na suave adoración da ensinada, que coma unha lagoa pecha a Ría de Vigo polo seu fondo, o que mira o mencer.
Os microespazos vínicos peninsulares son coma pequenos reductos castrexos que se agochan entre as parroquias e os lugares do Morrazo: Donon, Cela, Pinténs, Domaio, Ardán, Mogor, Beluso, Cobres, Vilaboa, Domaio, O Hío, etc
Unha embarcación ancorada na ensenada de San Simón a piques de soltar amarras no mundo viño.

 

 

VilaboaVilaboa

TiNTa FeMia
Traslada a súa briosa figura con prisa, limpio, nada ensucia nen contamina a súa esencia, nada a enturbiar o paso do seu grácil corpiño… coma un manancial do Morrazo que fresquiño, vibrante e acelerado baixa ate a ría.
Leva un aire de antano, de xogos lixeiros na eira, entre froitiños silvestres que morden na boca e herbas para chupar de sabores cítricos.

 
No Morrazo hai un paraiso de finas areas brancas en praiñas soleadas, luminosas postas de sol entre illas cercanas, co horizonte de noso a marcar a travesía. Neste borde vibrante e pracenteiro da Galiza aprendimos a soñar e acumulamos a enerxía necesaria para ir Máis Alá… sempre.

 
“Pero rompe, que podes,
contra o medo,
dalle avante con forza, anque che doa,
contra noites e néboas, pon a proa,
mariñeiro de Cangas, e ven cedo”

Resume de entradas e artigos publicados estos últimos catro anos.

Casal Figueira 06

Vital resistente sobre a mineralidade da Serra de Montejunto, coas maneiras naturais na viña e na adega de Marta Soares e do recordado Antonio Carvalho.Tireille a rolla dous días antes de fuxir do norte tinerfeño, que pouca luz deixou pasar este inverno, cara Lanzarote. A primeira impresión foi de sorriso e de ledicia. Sensacións que superaban o recordo que tiña do mesmo viño da seguinte anada (2007) que bebera hai meses (duas anadas que aínda figuraban como Estremadura na contraetiqueta) Sabía que todavía estaría mellor o día seguinte, sempre ocorre con estes viños.

Por motivos que agora non veñen ó caso son o único que bebe na casa, por iso tapei coa cortiza a garrafa e gardeina na neveira con algo máis da metade de viño aínda no seu interior. E despeguei cara Titerogakaet. A primeira pisada ó baixar do avión colocou un sorriso na cara e unha sensación de paz que había tempo non sentía.

Á volta do renamoramento e da simbiosé total con Lanzarote servínme de novo unha copa mentres o sol marchaba, unha hora máis tarde, xa case por detrás de La Palma, co Teide mantendo o branco, agora coloreado polo solpor, que deixara antes de marcharme a nevada máis grande do ano.

11081364_10204837397152774_6751131973228232693_n

Así, relaxado, e antes de beber o primeiro grolo busquei o seu cheiro. Detrás das elegantes notas da evolución sorprendeume cunha primavera soleada, dominada por flores de perfume sutil sobre un aroma amarelo, pero fresco, de froitas pequenas: mirabeis e nésperos, co brillo das pedras no fondo. Non estaba para indagar máis na busca de descriptores, que os había, senón para gozar sen máis do momento, así que acerquei os beizos ó copo…

habia longura, esa inercia no tempo do que se acaba de gustar, ese seguir sentindo o que xa marchou, esa pausa que demanda o recordo do bebido denantes de que, con outro grolo, volte a pasar polo padal. Esa longura, ese momento de vivir e sentir na distancia, viña precedida por un final en boca que se eleva con frescor, como aire de montaña que che empurra para alcanzar o cumio, despois dunha entrada que sauda con amable agarimo, coa inocencia dunha criança que se fai madura sen darse conta no seu paso.

Moito pracer falar con Marta e beber os seus viños no claustro da Emoción (Tui). Alí esperámoslle este ano.

Orixe Denominado

O tempo pasa, iso é todo, e o seu tránsito vai deixando historias, feitos que algúns xa non lembran. O presente alimenta o esquecimento dos máis volubles e a ignorancia dos que nunca souperon.

Este caderno xoga na división rexional, é a categoría deste idioma e das liñas escritas nel. Escribimos así coa paz dun ermitaño.

A vida e os viños van pasando, e o sentido natural das cousas acaba por definir o que vai sucedendo, pese aos que isto lles pese. Evolución natural catalizada polos máis creativos, instintivos ou visionarios, todas estas cualidades ausentes e contrapostas a calquer tipo de organigrama oficial ou subvencionado, eses que reciben de forma crónica, periodicamente e de maneira permanente, ou coma “unidad de destino en lo universal” ou sexa ate que a morte los separe os emolumentos. Outros arriscan lanzándose cara ó futuro.

A evolución natural é o que leva pasando no viño con máis nitidez este último decenio. O viño e o seu mundo, a sua cultura, o respecto polo entorno desde a viticultura e ao consumidor desde o vinificador, a valorización do propio ou autóctono, a recuperación varietal e de territorios do viño. O aumento dos locais propagadores do seu consumo con fundamento, e o crecemento dos siareiros devotos da bebida de dioses, poetas, juglares, goliardos e mortais varios.

O profundización na calidade e na diversidade estendeuse, enriqueceuse, expandiuse grazas aos que todos sabemos, ou deberíamos saber. Estas persoas son condición necesaria, incluso suficiente, para que unha potenciación de tal calibre se teña producido, e de que a sigamos experimentando nestes momentos.

O oficial pode sumarse a esta onda expansiva aportándolle… (poñan eiquí o que consideren) O que si debería evitar o olficial, incluso polo seu propio ben e supervivencia, é converterse nun freo ó avance, nun estorbo ó discurrir natural do viño, dun viño que ademais busca máis transparencia e autenticidade, polo tanto por definición máis próximo ao orixe denominado que pretenden defender.

Este avance está sendo guiado pola instintiva inquietude humana de busca da máxima expresión que se poda conquerir coa potencialidade dun territorio, e dun producto, cando existe esa potencialidade, cando se recoñece a posibilidade de ir máis alá.

Sen embargo o avance permitido polo oficial, a versión técnificada maioritaria, tenno alonxado da emoción.

O viño foi satisfacendo todas as funcións que lle fomos demandando: alimenticia, estimulante, expresión religiosa, artística, económica, social, festiva e lúdica… e a emoción. E nos desexamos devolverlle a busca da súa máxima expresión, e nisto non lle imos fallar, e menos por unha contraetiqueta.

Nin máis nin menos que a cultura do viño escrita e vivida along the times.

BESTA

Torroxal, unha historia

O mundo do viño xenera historias asombrosas, ademáis dalgúns dogmas, verdades intocables e rebeldes con ou sen causa.

Alén das historias individuais e colectivas que nos estimulan na nosa travesía entre copas, co aumento da liberdade creativa e interpretativa, crecen no mundo do viño as polémicas fomentadas polos que reaccionan ante esta explosión libertaria, porque ate hai pouco eles eran os únicos protagonistas no escenario do viño, representantes da técnica fronte ó vulgar e caseiro. Agora síntense desprazados, ignorados, e fanno cunha virulencia salpicada de descualificacións simplistas a maioria das veces. Entre o oficialismo dos santos mandamentos da intervención, os sen sulfitos, o do que todo é química e o fin sería o vinagre, que si calquer acción na viña é intervención, sen entrarmonos na subsección varietal: autóctonas, adaptadas, ancestrais, as que nos vendían como mellorantes… A naturalidade. O raspón: never ou si en su justa medida. Horreur cos neardentais que retoman a tracción das bestas, esquecendo o custe da producción por hectárea (tótem de toda planificación) e abandonando a mecanización e o progreso, e dos depósitos xa nin falemos, mira ti que hainos con querencia pola cerámica cando isto debería terse desterrado hai decenios para labor de arqueólogos e de museos. E que me decides da cursilería de describir un viño cunha poesía? Retrocedamos e voltemos ó aburrimento das fichas de cata, á simpleza do vazio. A lexión de vinófilos de toda casta, apelido, secta e relación profisional co viño, teñen decidido e dictaminado con toda certeza que o consumo de viño está en números vermellos debido aos insoportábeis adornos e as florituras que poetas relamidos, frikis retorcidos ou profesionais presuntuosos acompañan ás suas copas. Concluido após meses de sesudas investigacións e metanálises, traballos de rúa e de barra, e convivencias coa pirámide poboacional comprendida entre os 18 e os non sei que.

Historias.

Pero a historia que hoxe quería encher estas liñas tiña un so nome: Torroxal.

TORROXAL.

Unha historia asombrosa, enchida de dúbidas, a primeira referida ás claves que fundamentan a vida deste proxecto desde o seu nacemento ate o final. Descoñezo a vocación primixenia dos seus creadores, os datos técnicos da implantación do viñedo, etc. Sei que a riqueza varietal era notoria (brancellao, caiño, sousón, castañal, pedral… espadeiro?) e a súa ubicación fantástica: nunha panza perfectamente iluminada e aireada, cunha vista perfecta do val e do Miño, sobre un solo pobre do que gardo o recordo do carácter mineral que mostraba, fundamentalmente esquistoso. Visiteino o ano 2003 durante un curso de viticultura impartido por un dos seus cerebros no Centro de experimentación e formación agraria de Salceda de Caselas.

Torroxal, un viñedo na parroquía de Figueiró do concello de Tomiño na bisbarra de O Rosal, xa sabedes: sol do mediodía enfocando desde o nascente ó poñente estas suaves ladeiras, á beira do Miño uns kms antes de se xunguir, entre Caminha e Camposancos (A Guarda) co océano Atlántico. Seguro que experimentastedes en vos mesmos o que poden sentir os acios dunha cepa nas terriñas destes lares: luz do sol e mornas temperaturas, baixo o suave agarimo da brisa mariña que ascende polo Miño despois de driblar o monte Tegra.

O viñedo de Torroxal reservaba para a superficie tintada un lugar privilexiado e unha digna extensión, aproximadamente quince ha., nun momento, finais dos noventa, no que o tinto era residual e menguante nas rías baixas. Naquelas primeiras e únicas anadas lanzaron unha producción de 57.000 botellas.

Sexa cal fora a vocación dos elaboradores, o viño presentábase bravo. Gardo no recordo as sensacións aromáticas: cárnicas, de sangue e coiro sobre unha froita negra acongojada. Como é natural a mente garda máis nítidamente na memoria os aromas, moito máis que o gusto, pero poñamos que este era bastante agreste.

Torroxal morreu. Se lles presta poden elucubrar sobre as causas do declive e posterior morte do proxecto.Tiraríamos proveitosas conclusións.

Torroxal foi esmorecendo ó mesmo tempo que o viño embotellado ia crecendo recluido na garrafa, ate converterse, pos mortem da empresa que o pariu, nun viño… mítico. Para min esta historia é sorprendente, desconcertante, outros seredes quen de comprender esta ecuación, sen embargo a min gustaríame visualizar un feed-back con esas copas que fun bebendo para comprender toda a trama argumental que dirixiu e guiou esta película que estou bebendo con emoción.

Pero o final desta historia gardaba aínda un sensentido máis para pechar esta orfandade na que nos deixou. Os novos propietarios replantaron con albariño unha parte do viñedo tintado, que agora estaría nunha bonita madurez próxima aos vinte anos. Amputándonos desta maneira a emoción, seccionando os pés que alimentaban ás copas do noso pracer.

TORROXAL

Susurra, a capela, espido, con seriedade, deixando o frescor nórdico polo calorciño aireado de froita vermella madura, lixeiras herbas aromáticas nun campo perfumado con flores silvestres. Respírase fresco en cada trago, cun agarre que aínda conserva para a vida.

p.s. Un xoves aterrei na casa despois de dous meses en Tenerife, era o 19 de febreiro. Foi, aínda non marchou, o inverno máis frio nestas illas da macaronesia africana desde hai non sei canto. Estés onde estés neste hemisferio o norte non deixa de ser nunca norte. E nesta estación síntese especialmente motivado. Pese o que se poida pensar por ser unha illa, en Tenerife non fumos quen de tomar peixe. Nembargantes en Lanzarote todos os sábados, en Orzola ou no Golfo, disfrutábamos dunhas fermosas parrilladas de vieja, cantarero, sama, cherne, bocinegra, corvina, briota, sargos ou os pequeniños gueldes. Así que o primeiro día en casiña pedínme peixe deste Atlántico. Deixara unhas cantas botellas apartadas, é dicir teoricamente intocábeis, e outras prestas para ser consumidas por quen pasara por alí, entre estas recordaba que por alí andarían un Albamar 012, varios ribeiros da mesma anada, un Bastión da lua 011 e os Valdeorras A Coroa e Arístegui, calquera deles perfectos para ese peixe desexado. Pero o que atopei ó abrir a “viñoteca” foi a botella de Torroxal coa cortiza sobresaindo un chisco do pescozo… si, tuven unha reacción educada. Fora aberto o luns 16, servido nunha copa e deseguido tapado e gardado de novo, non lles agradara!! Bebinno, disfrutando de cada grolo coma se fora o último, ate o domingo 22, sabendo que non volvería a gozar de él nunca máis.

Simplesmente Roseira

Vale de Gontelho, Covas de Douro

bagos de tintas e tourigas

Porto, Cais da Ribeira

copos de vinho simplesmente

Joao Roseira

coraçao do Douro a later em Nos

pes descalços sobre a pedra

o instinto de Dionisio nos territorios que amamos

P1000842

Fiquei ligado ao Joao no 30ª aniversario da Quinta do Infantado, antes fora a súa historia e aos seus vinhos, e desde aquela…

Algúns Infantados e Bagos de Touriga teñen pasado polo caderno dos bagos durante estos anos: 2005 2007, 2008, 2010

Hoxe segue polo meu copo o Vintage 2011, grande ano para eles vintages. Força, xuventude, lonxevidade… a potencia da froita entre a esteva e os matos relucentes, sobre o xisto, a pulsión do primario que retrasa a elegancia para dentro de… tempo lá.

1969178_10204339809433392_499328330251520052_n

O Douro cimentado por canteiros e viticultores galegos e poboado nos seus inicios polas castes do país: brancellao, bastardo, sousón… foise achégando estos últimos anos, xunto ás demais regioes do vinho portugués (Alentejo, Dao in crescendo, Bairrada e principiando Lisboa) aos galegos que os ignoraban, porque nesta banda do Atlántico, desde a beira do Minho á do Tejo, pasando pola do Douro, os galego portugueses temos tres citas para bebérmonos:

Simplesmente Goliardos da Emoción:

“Simplesmente Vinho”, “Goliardos Festival Vinho ao Vivo” e “Emoción dos Viños”. Ademais do grande salón da Essencia. Irmanamento para que os tragos entre amigos emocionen.

simplesmente.

A semana pasada foi o Simplesmente Vinho do Joao, e fomos moitos os galegos que pasamos polo laboratorio de emocións vínicas do Cais da Ribeira. Un síntoma dos novos tempos do viño en Galiza, do aumento da súa cultura nas copas e nas inquedanzas.

Simplesmente Vinho… e moitos amigos, viticólogos de raça, que nos teñen acompañado ou que o faran nas próximas emocións por Tui: Rita, Marta, Sara, Fátima, María, Joao, Mario, os Antonios: Lopes, Madeira e Marques.

Obrigado por existir Joao

Sameirás 11

Ribeiro da banda esquerda do Avia ó seu paso pola parroquía de Santo André (Ribadavia), das viñas de Antonio Cajide, colleiteiro de elección a enlazar coa tradición familiar. Viño da anada do 2011 aberto o 8 de febreiro e rematado o 11, tres días nos que foi desaparecendo pouco a pouco as primeiras sensacións do paso do tempo para ir deixando, día a día, o seguinte:

a froita amarela suave, ausente de calor

as notas do carazo (escarcha) sobre ela

o aromático das herbas que o sol na xeada desperta

a flor que se vai durmindo

un xardín entre lusco e fusco, de tenra luz

meloso frescor que se ergue no final cun elegante amargor

1509794_10204506955131930_3955830914303429854_n

Denominación de orixe histórica, cunha longuísima traxectoria, que nos tempos precedentes se fora alonxando dun glorioso pasado e da esencia do seu terroir.

Recoñezo que gostaba máis da sobriedade de Luis Anxo. Non considero vanguardia de nada cargar con todo o armamento estruendoso do marketing indiscriminado, disparando con todo o que se che ocorra dos seus protocolos, deixando, ó final, unha imaxe de producto standar sen identidade. Mentres, pola súa banda, alleos a este frenesí, viños e viticultores camiñan cara o que deberon ser no esplendor do seu tempo, ou cara unha tradición descoñecida dilapidada polas sucesivas plagas do apocalipse vitícola. Viños cada vez máis limpos, máis certeiros e definidos, máis enchidos co carácter dos diferentes terroirs dos vales, ladeiras e das castes tradicionais que o transmitían.

Son os viños os que forxan a imaxen dun territorio, os que falan coa linguaxe dos sentidos que fican na memoria, deixando no consumidor de calquer parte do mundo a súa orixe.

os tempos están mudando

“The times are changing”

Time have changed… e xa collimos a velocidade de cruceiro

Chegou a hora dos amantes do viño, dos consumidores que son impermeables aos prexuizos, da ledicia de beber sen arquetipos, dos paladares que, coma tábula rasa, esqueceron e ignoran os dogmas, e dende esa virxinidade recoñecen en cada grolo a autenticidade, que non é outra sensación que a certeza da sinceridade… nas etiquetas, na adega, na viña, nas palabras que o ensinan… sinceridade nos grolos e máis logo na busca do que nos leve máis alá… á Emoción, coma un alalá transparente que nos traia a terriña.

A expansión do viño galego (que é o que máis vivimos na pel e nos sentidos) demanda a intelixencia dos bebedores, que non é máis que o sentido común aderezado cunha experiencia in crescente (a praxis) e unha mínima cultura (tamén in crescente) do que bebemos. Unha intelixencia que sexa quen de facernos discernir o escaparate valeiro, os lumes de artificio vacuos, as poses desvergonzadas, e o minifundismo dos egos.

Contestaba un coñecido sumiller galego (recoñecido por un deses títulos escaparate que esconden a proximidade do vazio) que o minifundismo agrícola tiña orixinado un minifundismo mental. Pero non é este minifundismo o que fai que as persoas sexan incapaces de tirar do colectivo, senón o egocéntrico, como está demostrado, ademais o minifundismo mental, coma a sociedade, é reformable ou revolucionable, o egocéntrico non ten cura. O minifundismo agrícola aludido puido ter sido, e deseguro que o foi, o que nos salvou da extensión dos males, incluso da desaparición vinícola, e é o mesmo que nos pode levar ó cumio dos viños (Borgoña p.ex.) Para evitar o mental, e o minifundismo dos que so miran para o seu peto, son necesarias mentes visionarias, creativas e sensibles, desprendidas, con humildade e xenerosidade.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Escomenzou o tempo relucente dos viños vivos, da palpitación do factor humano entre cepas e viñedos buscados e repensados para a Emoción dos sentidos. De viños co carácter de seu recuperado, saidos do armario, diversos coma o País, coma os seus diferentes solos e microclimas parroquiais, coma as súas castes nacidas para convivir nun mesmo “majuelo”, para Ser, xuntiñas, nunha coupaxe interminable, reducindo os minifundismos varietais. Viños de viticultores que singularizan, tamén neles, o humano factor de seu.

“O voso vello camiño está
envellecendo rápidamente.
Por favor, saide do novo
se non podedes botar unha man,
porque os tempos están mudando”

p.s. Dou as grazas dende eiquí a Luis Gutiérrez pola sua receptividade, polo seu compromiso e pola súa sensibilidade. Eu que nunca pontuei, non me importou ter sido un minúsculo cómplice, e, creamos ou non nos puntos, é necesario recoñecer que as valoracións de Luis acércanse ó que nos sentimos, ademais de ser un estímulo máis para incentivar e espolear o viño deste País sen os corses impostos de antano, sen nada que ver cos pontuadores e guías que nos dominaron no pasado e que por suposto ignoramos.

Cume do Avia

Desde o cumio do Avia, ala polo monte de San Cibrao da parroquía de Camporredondo no concello de Ribadavia, na banda esquerda da ribeira do Avia, podemos otear os vales todos do Ribeiro: tres rios para tres vales, con cada unha das súas ladeiras versionadas na clave que lles sinala o pasar do sol, apousentadas a diferentes alturas sobre os asentos esquistosos e graníticos que definen este territorio de senlleiras raigames históricas.

Se aplicamos o zoom nesta parte do mapa apreciaremos as viniñas do cumio de Camporredondo: “A costa do Beliño”, a de “Cima de Vila” a do “Ubaldo” o “Alto do Coto” e “O Carballo”, todas elas entre os 250 e os 400 m. con caseque todas as orientacións posibeis: este-oeste, norte-sur e noroeste-suroeste, onde moran ate doce variedades das tradicionais do Ribeirio. Pódense apreciar na web de Cume do Avia

Alvaro, Fito e Diego arrancaron con este proxecto hai dez anos. Os alicerces do mesmo eran a recuperación para a agricultura, e o turismo, da contorna da antiga e abandonada aldea Eira dos Mouros, onde naceran os seus antepasados, e basear todas as actividades e labouras na agricultura ecolóxica.

Coñecín esta historia aos poucos de arrancar, daquela escrebía todas as semanas a sección vitícola do periódico semanal “A Nosa Terra”, e nun dos seus números lera unha reseña sobre o proxecto duns mozos de Ribadavia para recuperar un monte que escondía unha antiga aldea, no que se incluía a plantación dun viñedo e unha horta ecolóxica na zona de ribeira. Como naqueles anos non era moi común a ecoloxía na viticultura galega, a maiores sendo unha iniciativa de xente moi nova, púsenme en contacto con eles e acerqueime ao Cumio do Avia. Desa visita escrebera un artigo no periódico que non atopo por ningures.

Despois deste decenio de traballo e esforzo xa teñen o froito engarrafado. É a primeira colleita destas cepas noviñas. As tintadas presentan desde a sua profundidade coloreada de aureola berenxena unha froita vermella tímida, escondida tralo herbáceo que define ás viñas que empezan a dar os seus primeiros pasos, pasos que van ó ritmo da briosa potencia dos sousón, da velocidade afiada do caiño e co agarimo do brancellao ribeirán.

10393774_10204349418073602_1192398346267280522_n

Proxecto cos pés na terra, na historia da zona, con respecto ó medio, sen as praxis dos que con diñeiro queren chegar e encher, sen aparato mediático-político facendo de propaganda interesada, sen o abc dos manuais do marketing que esconden os viños máis cociñados.

Remataron a fase menos glamorosa, agora segue a da busca vitivinícola máis axeitada para reflectir nunha botella a identidade desas altas terriñas no epicentro do Ribeiro. Desexo que o tempo lles vaia levando pola interpretación máis auténtica do territorio, no que xa levan un decenio laborando, ó través de colleitas que de seguro irei bebendo.